Psicología Transpersonal: El Viaje a las Dimensiones Ocultas de la Conciencia

Psicología Transpersonal: El Viaje a las Dimensiones Ocultas de la Conciencia

Eslogan Atractivo: Más allá del “Yo”: Redescubre la Esencia Integral de tu Ser.Psicología Transpersonal: El Viaje a las Dimensiones Ocultas de la Conciencia

La psicología transpersonal es más que una forma de abordaje terapéutico: es un recordatorio de la esencia fundamental del ser humano. Esta corriente persigue la integración de mente, cuerpo y espíritu, proporcionando alternativas en la búsqueda de la trascendentalidad y la posibilidad de lograr una relación integral y energética con el universo. Para el individuo que busca la iluminación, esta perspectiva se vive como un estilo de vida.El Nacimiento de la “Cuarta Fuerza”

La psicología transpersonal nació́ a finales de los años sesenta en los Estados Unidos. Surgió del interés de un grupo de psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas en expandir el marco de la psicología humanista más allá́ del yo individual para incluir el estudio de la dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia (Ferrer, 2003).

Entre sus fundadores se encontraban figuras clave de la psicología humanista como Anthony Sutich y Abraham Maslow, junto a Stan Grof y James Fadiman. Inicialmente, Sutich propuso la palabra humanisticism(combinando humanismo y misticismo), mientras que Maslow expresó su preferencia por transhumanistic, un término acuñado por Julian Huxley en 1957.

Sin embargo, fue en una reunión posterior donde se decidió sustituir el término transhumanista por transpersonal(propuesta por Stanislav Grof), considerándolo el más adecuado. Este término se consideró más inclusivo y expresaba mejor la idea de “algo que va más allá́ de la individualidad, del desarrollo de la persona, o que es mayor que ella” (Sutich, 1976).

Etimológicamente, transpersonal significa “más allá́” o “a través” de lo personal, y se emplea para referirse a:

Motivaciones, experiencias y estadios evolutivos que trascienden la esfera de la personalidad individual, el yo o ego (Ferrer, 2003).

Intereses centrales como “los procesos, valores y estados transpersonales, la conciencia unitiva, las experiencias cumbre, el éxtasis, la experiencia mística, la trascendencia, las teorías y prácticas de la meditación, los caminos espirituales, la realización (…) y los conceptos, experiencias y actividades con ellas relacionados” (Walsh y Vagan, 1982:14).

El Espectro de la Consciencia y la Crítica al Paradigma Newtoniano

El psiquiatra suizo C. G. Jung es reconocido como un precursor, ya que demostró que el modelo freudiano de la psiquis humana era demasiado estrecho, aumentando la valoración de la espiritualidad como un papel determinante en la psicología (González, 2004).

Continuando esta línea, Ken Wilber (1990) plantea la existencia de un “espectro de la consciencia”, donde cada escuela de psicología se enfoca en una banda diferente de ese espectro, correspondiéndose con un determinado nivel de la experiencia consciente.

La psicología transpersonal también se levanta como una crítica a la cosmovisión científica newtoniana tradicional, la cual consideraba la vida y la consciencia como “subproductos accidentales que procedían de un deslumbrante conjunto de materia” (Grof, 1994). Esta visión limitaba nuestras funciones mentales a absorber y almacenar información sensorial.

Frente a esto, el enfoque transpersonal, influenciado por los principios de la física moderna y la idea de los principios holográficos, como los propuestos por David Bohm, sugiere que el mundo que percibimos es solo un “pequeñísimo fragmento de la realidad”, asemejándose a una imagen holográfica proyectada (Grof, 1994).Las Dimensiones de la Consciencia Integral

Según Grof (2001), la psicología transpersonal se enfoca en promover el desarrollo integral de la consciencia en sus dimensiones bio-psico-social-espiritual, reconociendo la amplia gama de estados de consciencia que trascienden los límites naturales del ego.

Este enfoque postula que el ser humano es una unidad integral que incluye dos dimensiones más elevadas:

La Transpersonal: Permite al individuo trascender su conceptualización, saliendo de sí mismo para convertirse en testigo y observador de toda la creación, incluyendo la realidad última.

La Trascendente: Es percibida como un impulso natural que incita al hombre al despertar de la consciencia unitaria (Grof, 1993).

Crisis de Transformación y Psicoterapia Transpersonal

Una de las contribuciones más significativas de esta corriente es su postura sobre los estados no ordinarios de la mente. Según Grof (1993), algunas de las experiencias extraordinarias que la psiquiatría tradicional diagnostica y trata como trastornos mentales, son vistas por el enfoque transpersonal como crisis de transformación o emergencias espirituales.

La psiquiatría tradicional, por su inherente mecanicismo, descarta el intento de la mente para encontrar significado y resolver conflictos internos, tratando los estados no ordinarios de consciencia únicamente con medicamentos inhibitorios (Grof, 2004). La limitación de este modelo es que considera la psique y el cerebro como “modelos cerrados” (Grof, 2001).

En contraste, la psicoterapia transpersonales una corriente psicológica que:

Brinda comprensión a estos eventos, planteando el concepto de las crisis como un método para alcanzar la espiritualidad.

Está directamente interesada en el reconocimiento y la realización de estados de unidad, totalidad, verdad última, o la “experiencia oceánica” o “experiencia de Dios”.

Concibe especial atención a alteraciones psíquicas relacionadas con las crisis espirituales, tales como:

  • El narcisismo o hedonismo espiritual.
  • La depresión causada por la “noche oscura del alma”.
  • Los problemas que surgen ante un despertar espiritual prematuro.

La finalidad última de la práctica psicoterapéutica es centrarse en la atención de las disfunciones y patologías que pueden presentarse como resultado del despertar de los impulsos espirituales (Grof, 2001), facilitando la identificación, integración y consolidación de la consciencia.

La psicología transpersonal aporta al individuo un recordatorio de la esencia del ser humano, una integración de mente, cuerpo y espíritu. Proporciona alternativas en la búsqueda de la trascendentalidad y lograr así una relación integral energética con el universo. Sería en vano tomar esta perspectiva únicamente como una forma de abordaje, el individuo que busca la iluminación, vive su búsqueda como un estilo de vida.

La psicología transpersonal nació́ a finales de los años sesenta en los EEUU a raíz del interés de un grupo de psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas (entre los que se encontraban Anthony. Sutich y Abraham Maslow, fundadores de la psicología humanista, y Stan Grof y James Fadiman, entre otros) en expandir el marco de la psicología humanista más allá́ de su centro de atención sobre el yo individual, interesándose por el estudio de la dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia (Ferrer, 2003).

Inicialmente A. Sutich propuso la palabra <humanisticism>, combinado las palabras humanismo y misticismo. Maslow, a su vez, propuso y expreso su preferencia por la palabra <transhumanistic>, término acuñado por Julian Huxley en 1957. Sutich escribió́ a Huxley y comenzó́ a trabajar en la terminología y la definición de la nueva <fuerza>. En septiembre de 1967 Maslow (invitado por el Instituto Esalen), en una charla en la First Unitarian Church de San Francisco titulada “The farther reaches of human nature” (Maslow, 1969), y siendo presidente de la American Psychology Association, hizo la primera presentación pública de la <cuarta fuerza> en el campo de la psicología, denominándola <transhumanista>. Días después, Maslow1 anuncio la creación de la Journal of Transpersonal Psychology en un seminario en Esalen. El comité́ de organización de la revista estuvo compuesto por James Fadiman, Maslow, Michael Murphy, Miles A. Vich y Anthony Sutich.

Posteriormente, en una reunión en la que participaron Maslow, Víctor Frankl, Miles Vich, James Fadiman y Stanislav Grof, decidieron sustituir el termino <transhumanista> y recomendaron la palabra transpersonal (propuesta por Grof) como un término más adecuado para el título de la revista. Consideraron que este término expresaba mejor la idea que querían transmitir: algo que más allá́ de la individualidad, del desarrollo de la persona, en algo que es más inclusivo que la persona individual, o que es mayor que ella (Sutich, 1976).

Etimológicamente él término transpersonal significa “más allá́” o “a través” de lo personal, y se emplea para referirse a motivaciones, experiencias, estadios evolutivos, modos de ser, inquietudes y otros fenómenos que incluyen, pero al mismo tiempo trascienden la esfera de la personalidad individual, el yo o ego (Ferrer, 2003). Entre sus intereses centrales se encuentran “los procesos, valores y estados transpersonales, la conciencia unitiva, las experiencias cumbre, el éxtasis, la experiencia mística, la trascendencia, las teorías y prácticas de la meditación, los caminos espirituales, la realización (…) y los conceptos, experiencias y actividades con ellas relacionados” (Walsh y Vagan, 1982:14).

Wilber (1990) plantea la existencia de un “espectro de la consciencia”. Afirma que cada escuela de psicología se ocupa principalmente de una banda diferente de ese espectro, es decir, cada una de ellas se corresponde con un determinado nivel de la experiencia consciente. Posteriormente Wilber (1994; 1996; 2000) ha desarrollado una “psicología integral”, situando los diferentes modelos

De acuerdo a Grof (1994), la imagen de la ciencia newtoniana respecto al universo en la cual se consideraba que la vida, la consciencia, los seres humanos y la inteligencia creativa eran subproductos accidentales que procedían de un deslumbrante conjunto de materia; por muy complejos y fascinantes que fuéramos, los seres humanos éramos considerados objetos esencialmente materiales, poco más que animales muy evolucionados o máquinas biológicas pensantes. De esta forma, una persona que funcionara de forma «normal» sería capaz de reflejar con precisión el mundo objetivo exterior descrito por la ciencia. Dentro de esa perspectiva, nuestras funciones mentales se limitan a absorber información a través de nuestros órganos sensoriales, almacenándola en nuestros «bancos mentales computarizados» y luego, tal vez, vuelven a combinar esos datos sensoriales para crear algo nuevo.

A medida que los físicos modernos afinaron sus exploraciones de lo muy pequeño y lo muy grande, comprendieron que algunos de los principios newtonianos básicos adolecían de serias limitaciones y defectos, llevando a los científicos a realizar otro tipo de investigaciones, surgiendo así la idea de los principios holográficos como parte importante de la cosmovisión científica (Grof, 1994).

David Bohm fue uno de los científicos más interesados en este descubrimiento y sugiere que el mundo que percibimos por medio de nuestros sentidos y sistemas nerviosos, con la ayuda de instrumentos científicos o sin ella, representa sólo un pequeñísimo fragmento de la realidad. En otras palabras, aquello que percibimos como realidad se asemeja a una imagen holográfica proyectada (Grof, 1994).

Según Grof (1993), algunas de las experiencias espectaculares y estados extraordinarios de la mente que la psiquiatría tradicional diagnóstica y trata como trastornos mentales, para el enfoque transpersonal son crisis de transformación del individuo o emergencias espirituales. Este surgimiento de experiencias desconocidas para el sujeto y un tanto anormales, pueden llegar a producir miedo y confusión. Las implicaciones de estos procesos de transformación personal, pueden presentarse a través de un sentido de alteración de identidad o un quiebre del sistema de valores, padeciendo una vida difícil e incluso llegando a dudar de la cordura.

Cuando logran comprenderse estos estados de la mente, sobreviene una perspectiva de aprendizaje, llegando a ser curativos y tener efectos beneficiosos para las personas que los experimentan. Todo proceso de crecimiento va acompañado de crisis en el camino, y de la misma forma, el individuo que se encuentra en el trabajo de transformación sufre de alteraciones. La perspectiva del enfoque transpersonal vendría en las enseñanzas y posibilidades de crecimiento que brinda este transcurso. Aun en la actualidad existen para la psiquiatría muchos interrogantes respecto a los episodios de la enfermedad mental. No existe una línea tangible entre las psicosis y el misticismo, tratando todos los estados no ordinarios de consciencia con medicamentos inhibitorios (Grof, 2004).

Emerge una nueva corriente psicológica que brinda la comprensión de estos eventos, en donde toda crisis posee una dimensión espiritual y debe ser tratada con precisión. Esta es el enfoque transpersonal, una corriente con una visión espiritual que plantea el concepto de las crisis como un método de alcance a la espiritualidad. Aborda las distintas maneras en que el hombre puede alcanzar esta «Espiritualidad» a través de la práctica del crecimiento personal (Grof, 1993).

De acuerdo a González (2004), la moderna psicología profunda y el estudio de la consciencia están en deuda con el psiquiatra suizo C. G. Jung, quien demostró que el modelo freudiano de la psiquis humana era demasiado estrecho y limitado. Con gran popularidad su trabajo pionero representa un hito en la nueva valoración de la espiritualidad, aumentando rápidamente esta concepción entre los profesionales de la salud mental, gracias al aporte que da sobre la dimensión de la existencia individual-espiritual como papel determinante en la psicología. Lo mismo ocurre con la psicología transpersonal, que, abordando el área corporal, psicológica y espiritual, sirve de puente entre la ciencia y las tradiciones espirituales.

Según Grof (2001), la psicología transpersonal se caracteriza por promover el desarrollo integral de la consciencia en sus dimensiones bio-psico-social-espiritual, reconoce la capacidad humana de experimentar una gama muy amplia de estados de consciencia que trascienden los límites naturales del ego y de la personalidad, y se ocupa por alcanzar una comprensión profunda del llamado impulso trascendental.

Grof menciona (1993) que, pese a al número considerable de diversas disciplinas que plantean sus propias teorías y métodos, enfatizando distintos elementos del desarrollo de la dimensión espiritual y su tendencia y acción para el tratamiento de los diferentes aspectos del ser, todos coinciden en dos principios fundamentales que son: el concepto de la naturaleza humana en que se basa este enfoque y su origen; y el desarrollo y trascendencia de la consciencia hasta sus últimas instancias. El ser humano debe contemplarse como una unidad integral armónica que no sólo abarca las dimensiones biológica, psicológica y social de los individuos, sino que incluye otras dos dimensiones más elevadas:

– La transpersonal. Permite al individuo salir de su conceptualización, para convertirse en testigo y observador de toda la creación, incluyéndose a sí mismo y la realidad última.

–La trascendente. Percibida como un impulso natural que incita al hombre al despertar de la consciencia unitaria.

La psicoterapia transpersonal es una corriente psicológica fundamentada en un enfoque comprensivo de los alcances remotos de la naturaleza humana, que devela los problemas, dificultades y las crisis de transformación espiritual, facilitando los procesos de identificación, integración, consolidación y desidentificación, para la expansión de la consciencia. Está directamente interesada por el reconocimiento, la aceptación y la realización de los estados de unidad, totalidad, verdad última, realidad absoluta, percepción de lo sagrado, experiencia oceánica o experiencia de Dios; así como por descubrir y superar los obstáculos y barreras que impiden este despertar de consciencia. Este enfoque concibe especial atención en las alteraciones psíquicas relacionadas con las crisis espirituales: el desarrollo deficiente de la consciencia, el fracaso en los procesos de diferenciación-integración, el hedonismo espiritual, el narcisismo espiritual, la depresión causada por la noche oscura del alma y los problemas que surgen ante un despertar espiritual prematuro, así como por las fases de transformación por las que el ser humano atraviesa a lo largo del proceso de despertar a su verdadera esencia. La finalidad y los objetivos de la práctica psicoterapéutica se centran en la atención de las alteraciones, disfunciones y patologías que pueden presentarse como resultado del despertar de las energías e impulsos espirituales (Grof, 2001).

Un paradigma es tan esencial para la ciencia como la observación y la experimentación; la adherencia a paradigmas específicos es un requisito absolutamente indispensable de todo proyecto científico consecuente. Las observaciones científicas por sí mismas no dictaminan claramente soluciones únicas y precisas, ningún paradigma explica jamás todos los hechos conocidos y muchos paradigmas diferentes pueden, en teoría, justificar un mismo conjunto de datos (Grof, 2001).

Las diferentes escuelas de psicología occidentales, pasan a centrarse en la práctica de la psiquiatría, que suele entrar en escena para la resolución de conflictos psíquicos de carácter más agudo. La limitación e inconveniente a este modelo, es el mecanicismo inherente que le lleva a considerar la psique humana, y el cerebro, como modelos cerrados. Definiendo ‘lo aceptable’ y lo ‘no aceptable’, la psiquiatría descarta en todo momento el intento de la mente para hallar significado a la existencia propia o a solventar por sus propios medios los conflictos internos planteados. Así, la psiquiatría, es una imposición a la fuerza para volver a un modelo de funcionamiento aceptado, reprimiendo en todo momento experiencias no autorizadas’ por su modelo orientado a la productividad (Grof, 2001).

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